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Martin Rostagno : "en Nueva Zelanda el foco no es producir leche, sino producir pasto"

El Ingeniero Agrónomo Martín Rostagno, diplomado en Agronegocios, es subgerente de un establecimiento lechero en Masterton (Nueva Zelanda). En diálogo con El CHACARERO, relató las diferencias que encuentra entre la producción nacional y la neozelandesa.

Fue hasta allí con la idea de estar un año pero ahora planifica estar dos temporadas más y hacer un curso de post grado. Luego, quiere ir a otros países (Japón, Israel, Estados Unidos o Irlanda) para conocer otros sistemas de producción.

Oriundo de San Francisco (Córdoba), viajo a hacia ese país de Oceanía en agosto de 2019 "con la idea de especializarme en lechería, que es una de las ramas de la agronomía que más me gusta. Cuando uno se recibe de agrónomo tiene un mundo aparte y es, como me dijo un amigo y colega, un 'cachitólogo', hacemos un cachito de todo. Y después cada uno se va perfeccionando en un área específica".

También interesado en la nutrición animal, Rostagno relató que algunos profesores que tuvo en la facultad le transmitieron sus propias experiencias en Nueva Zelanda y gracias a eso decidió tener la suya propia, para saber más acerca de los tambos pastoriles, tradicionales de esa zona del mundo.


Para ello, mandó más de 200 currículums "hasta que la pegué en alguno" y se fue moviendo por diferentes zonas de ese país, experimentando en zonas con o sin irrigación, frías, con 400 milímetros al año o con 1600, con o sin nieve, etc.

"Ahora estoy en la isla norte, en Mastertone. Acá llueven unos 900 milímetros al año pero los veranos son secos, por lo que usamos irrigación. Un sistema re interesante ya que el foco no es producir leche sino pasto. Llama muchísimo la atención la gran importancia que le dan al pasto, cómo lo manejan y lo eficientes que son", subrayó.

"En toda la isla sur predomina lo que es el rye grass perenne con trébol blanco, en una proporción de 85/15, 80/20. Estas pasturas duran en algunos potreros más de 10 años. Eso significa que por todo este tiempo el productor no hace ningún tipo de labranza. Casi no se aplican herbicidas ni tampoco insecticidas, sólo al momento de la siembra", detalló.

El Ingeniero Agrónomo señaló luego que "cada 20 o 18 días, dependiendo la época del año, la vaca está volviendo al potrero a comer. Entonces, es muy intensivo y las cargas también son altas. El promedio de la carga animal en Nueva Zelanda está entre 3,54 y 3,6 vacas por hectárea". Narró que en sus labores, están haciendo franjas de una hectárea y media en donde ponen unas 350 vacas a comer como ejemplo de la intensidad que se maneja.

En invierno, el pasto deja de crecer y "tenemos tasa de crecimiento de 1 o 2 o hasta incluso 0 kilo de materia seca por hectárea por día y ahí se suplementa, ya sea con silo de rye grass que se hizo la primavera anterior o acá se usa mucho lo que es la remolacha forrajera, que ahora está entrando mucho en Argentina para el sistema ganadero".

Expuso que la remolacha forrajera produce unos 28 a 30 toneladas de materia seca por hectárea. Eso es "mucha cantidad y es un alimento de mucha concentración energética que permite tener mucho alimento en cantidad y en calidad y en poco espacio".

Con la parición, que arranca en lo que es primero día de agosto y llega hasta octubre, se utiliza rye grass con suplementación de silo de rye grass. Desde octubre a marzo, en la gran mayoría de los tambos de la isla sur, se utiliza solamente pasto.

"Si bien, a comparación con Argentina, se produce poco, los costos son mucho menores", observó. Rostagno detalló que en pico en pico de lactancia "estás hablando 2,2 o 2,3 kilos de sólidos por vaca por día".

Masterton, la zona en la que se encuentra actualmente, queda al sur de la isla norte. Allí, y aún más al norte de ese archipiélago, "en algunos campos no manejan irrigación y en estos veranos secos rye grass no crece nada y muchas veces se quema por las altas temperaturas. Por eso, usan nabo y otros cultivos para suplementar. Más al norte he visto algunos campos que usan trébol rojo, hay un poco de festuca. Alfalfa hay pero no tan difundida con en Argentina y todavía no entiendo por qué".

Manifestó que "lo que todos manejan acá es entrar a comer al potrero cuando entre 3.000 y 3.100 kilos de materia seca ya que ahí es donde tenés la máxima relación en calidad-cantidad. También se busca dejar un remanente de 1600 kilos porque si dejás más, es pasto que perdés y al que ya le pusiste todo lo que es fertilizante, trabajo, horas hombre. Y ese pasto que no aprovechás,  es alimento que tenés que suplementar con otro alimento que es más caro".

En cuanto a las razas de lecheras más utilizadas en tierra neozelandesa, el entrevistado indicó que son las Holstein, Kiwi Cross y Jersey, aunque "también depende de la zona en donde estás"

"Tambos robots hay muy pocos -dijo-. Diría que más de diez seguro que no hay. Tenés mucho lo que son tambos calesitas y espina de pescado.  Más en el sur predominan muchos los tambos calesitas. Hay que  tener en cuenta que el promedio de vacas es de 600 vacas por tambo en  la isla sur y 400 en la isla norte".

"Una de las cosas que por ahí llama la atención es que acá se trabaja con rutina cero. O sea  que así como viene la vaca, se la ordeña. No se hace ni lavado ni secado y eso te permite hacer un ordeño más rápido". Como ejemplo puso que en uno de los tambos en los que trabajó, "con una calesita de 80 bajadas, ordeñamos 600 vacas por hora... una locura".

"En la época de pariciones, recolectamos terneros dos veces al día: a la mañana ya la tarde. Hay quienes que lo hacen solamente a la mañana y otros que lo hacen tres o cuatro veces al día. Eso depende de cada tambo", mencionó. Hay que tener en cuenta que "hay días que te nacen entre 80 o 100 terneros de 30 o 32 kilos. De ahí se los lleva a las guacheras colectivas (en corrales cubiertos ya que en invierno a temperaturas bajo cero), de no más de 15 de terneros. Apenas nacen se les da calostro por sonda. Se ordeña a la vaca que parió y ese calostro es el que se guarda para los terneros. Esa vaca está cuatro días con el grupo de calostro y después ya inicia la lactancia".

Otra de las cosas que le llamó la atención es que en aquel país hay poca gente trabajando por tambo. "Nosotros éramos 6 personas para 1.400 vacas, de los cuales solamente 4 estamos todo el día ya que los otros están en día libre. Eso demuestra que es un sistema muy simplificado. Para  la época de parto, que hay mucho trabajo, generalmente se contrata a personas temporales para alimentar a los terneros".

Otra de las características que expuso es que los terneros son alimentados una vez al día, por la mañana, con 5 o 6 litros. Y ante su pregunta de por qué no lo hacen dos veces al día, le contestaron que es por generar menos trabajo y porque "ellos no han visto mucha diferencia entre alimentar una vez al día o alimentar dos veces al día".

Rostagno afirmó que el negocio tambero en Nueva Zelanda es "totalmente rentable, teniendo en cuenta de acá la inflación es del 1,9 por ciento anual. Quizás la única contra es que exporta entre el 95y 98 por ciento de lo que produce y por ello está muy atada al precio internacional".

Por último, marcó como una de las "claves del éxito" neozelandés  el hecho de que "todo está manejado por cooperativas de los mismos productores. Eso está muy bueno y también le da mucha transparencia a la producción".

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