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¿De qué nos sorprendemos?

Compartimos el interesante informe mensual de la consultora Zorraquin + Meneses

Mensualmente tratamos de marcar en nuestros informes las novedades que tienen incidencia en el sector. Vistas puntualmente quizá nos hagan perder un poco la idea del todo, pero si tomamos un poco de distancia y las vemos en conjunto la conclusión es: “¿de qué nos sorprendemos?”. Lo mencionamos varias veces en informes anteriores. El gobierno y el sector agropecuario poseen una especie de matrimonio por conveniencia o necesidad, donde el gobierno ubica al agro en la antítesis de su visión política pero lo necesita para su recaudación, obtención de divisas y la generación del PBI del país. En esta dualidad ambos, gobierno y sector, conviven y lo tendrán que hacer por los próximos dos años por lo menos. Por qué debería sorprenderme el manejo de la terrible situación de Corrientes si hago el paralelismo con cómo se manejó el COVID, cómo se maneja la pobreza y cómo se gestionan YPF o Aerolíneas Argentinas. El productor deberá agudizar al máximo su espíritu empresario, su flexibilidad e innovación, sin esperar nada a cambio ni sorprenderse de medidas o ideas por parte del gobierno, ya que todas apuntan a lo mismo, buscando aliados circunstanciales o medidas puntuales para “maquillar” su verdadera intención. Quizás, como dice Rudisha, esto nos vuelva más fuertes.

Incendios en corrientes

Casi de lo único que habría que escribir este mes es sobre lo que está pasando en Corrientes. Miles de hectáreas quemadas, una pérdida de valor incalculable, la angustia de tanta gente, ejemplos de coraje ciudadano, la gente de las empresas peleando con el fuego y con la sequía que continúa, un ministro nacional a cargo de Ambiente que da vergüenza, una pelea de egos políticos mostrando sus miserias, el pedido de ayuda a Brasil y EEUU ante la ausencia y falta de recursos del gobierno nacional. Es casi un resumen del país que hemos construido o destruido estos años.


Impuestos a la exportación (retenciones)

Un fallo del Tribunal Fiscal de la Nación que dispuso que los incrementos de “retenciones” dispuestos por el Poder Ejecutivo (sin el aval del Congreso) son nulos, en combinación con el vencimiento del plazo fijado por la Ley de emergencia Pública (31/12/2021) que delega en el Presidente de la Nación la potestad de reglamentar derechos de exportación, arrojan alguna luz de esperanza sobre este tema, o al menos garantizan una disputa judicial. Pero si bien estos derechos de exportación son los más conocidos, es interesante enumerar las demás acciones y “nuevas ideas” donde el Estado de alguna manera tiene incidencia o interviene en el precio cobrado por el productor de su producción: diferencia de tipo de cambio (brecha cambiaria), fideicomiso aceitero prorrogado por una año más y nueva propuesta de un fideicomiso cerealero (maíz y trigo), volúmenes de equilibrio que actúan como cepo exportador, limitación a las exportaciones de carne, idea sobre una Empresa Nacional de Alimentos y miles de etc. más que se pueden enumerar. Este entramado que actúa bajando el precio al productor sólo es posible de sostener con los actuales precios internacionales.

Acuerdo con el fmi…siga, siga

 

A pesar de todo (gira del presidente de la Nación por Rusia y China e internas dentro de la coalición de gobierno, renuncia de Máximo Kirchner incluida) pareciera que estamos a las puertas de un arreglo con el FMI, sin que todavía tengamos detalles del mismo. Sin duda traerá alivio a las tensiones actuales que sufren las empresas (falta de insumos industriales, pagos de vencimientos internacionales cercanos, etc.). Entendemos que será una especie de “siga siga” popularizado por el árbitro Lamolina, con algunos condicionamientos y restricciones que posteriormente veremos si la Argentina puede cumplir.

¿En qué andan las empresas agrícolas?

Todas expectantes de noticias para planificar la próxima campaña. Se hacen constantemente estimaciones de rendimiento para ver el impacto que ha tenido y está teniendo la sequía, pero sabemos que hasta que no entren las máquinas no tendremos real dimensión del daño. En este sentido, el USDA y el de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires han realizado estimaciones de mermas de magnitud y el productor sabe concretamente que esas mermas en algún lado están. Por otro lado, se avizora un año complejo para los insumos tanto por los altos valores de los mismos como por las dudas si habrá faltantes en  su provisión, lo que hace pensar al productor en forma permanente si realiza o no un posicionamiento temprano. En este escenario de múltiples incertidumbres, es posible que se genere un cierto retraso en el cierre de arrendamientos en las zonas afectadas por sequía, mientras que seguramente se acelere en aquellos campos o zonas que muestren buenos resultados productivos. Desde lo fiscal y financiero, las empresas estarán pagando anticipos de impuesto a las ganancias del año anterior que fue bueno (o sea que serán altos) y además es posible que aumente el saldo de IVA de libre disponibilidad retenido por AFIP que nunca queda claro en qué plazo lo reintegrará.

 Negocio agrícola

La sequía en Sudamérica y el posible conflicto de Rusia con Ucrania le han dado al mercado internacional nuevos motivos para mantener su volatilidad e incrementar sus valores. El último informe del USDA recortó producción en Sudamérica pero no todo lo esperado, lo que implica que se estima un posible nuevo recorte sumado a que los aceites siguen con firmeza internacional. Sin duda la combinación de merma de producción sudamericana, posible conflicto bélico con impensados impactos en el mundo de los cereales y oleaginosas, el cambio de la lógica de mercados producto del Covid y la promesa de cambio de política monetaria de EEUU por aumento de tasas de interés, generan un mercado incierto, muy volátil, pero con precios actualmente en alza. Las decisiones a nivel local no son fáciles dado que, a diferencia del año pasado, no habrá  excedentes de producción (o serán bajos) para capitalizar estos precios.Los productores que tomaron coberturas por un determinado porcentaje de su producción, al mermar la misma, aumentaron automáticamente dicho porcentaje y en algunos casos es posible que tengan compromisos mayores a la producción final. La peor combinación posible ante coberturas poco flexibles (Forward) es tener precios en alza y mermas en la producción. Algunas reacciones que se están viendo es una mayor retención de trigo sin vender esperando suba de precios y además como refugio de tipo de cambio. Y es muy posible que el productor retenga soja hasta que quede claro cuál será el faltante real. Ambas acciones llevarían a que el ingreso de divisas para el fisco se demore respecto a lo ocurrido en la campaña anterior.

¿Ante este panorama… qué hacer? Desarmar o pasar coberturas rígidas a flexibles bajo el supuesto de “mañana será peor” (menos producción y posible mayor precio).

Para aquella producción no cubierta, aumentar las coberturas con opciones (Put). Y esperar que entren las máquinas al lote. 

La macro en la micro

La inflación sigue, y seguirá, en el orden del 50% anual o más. Es un desastre para todos pero le servirá al gobierno para intentar licuar gastos del Estado con subas de costos nominales inferiores a la suba de precios. La tasa de interés de pasivos remunerados del Banco Central (y los de los plazos fijos) seguirán subiendo, lo que llevará a un encarecimiento del costo crediticio para las empresas. Lo más probable es que se escuche un relato de que el acuerdo con el FMI se hará “sin ajuste”, pero lo que veremos es que si se quiere ordenar mínimamente las cuentas fiscales y reducir el déficit,  habrá que reducir costos y probablemente aumentar la presión fiscal. Y los impuestos en general siempre los pagan los mismos.

Análisis del negocio ganadero

En la cría gran parte del negocio se va definiendo en función de la región y del clima que hubo. En las zonas de menores precipitaciones se están acelerando los destetes y la baja de carga de los campos, suplementando algunas categorías de recría a pesar del alto costo. El objetivo es entender mejor hacia dónde evoluciona el mercado. El valor del ternero y la ternera livianos sigue firme aunque con cierto atraso respecto a cómo venía, en valores del orden de los 350 $/kilo. Con vaquillona preñada en valores sostenidos de $130.000 o algo más. El novillo gordo coqueteando con los 300 $/kilo, lo que hizo mejorar levemente la relación flaco/gordo dando un poco de respiro a los engordadores, ya que el costo de suplementación siguen en valores elevados. Los incendios y la sequía del Litoral están provocando la venta de categorías de vacas sin terminar y la búsqueda de campos más al sur para capitalizarlas, algo que aparece como dificultoso. Ante un escenario de inflación y poco destino seguro para los pesos, la ganadería es utilizada como refugio de valor. Veremos cómo sale el negocio.

Análisis del negocio lechero

Al igual que en la ganadería de carne, el clima ha definido parte de las decisiones en lechería. El precio actual está en el orden de los 36 $/litro (un 58% más que hace un año) y pareciera que podría acelerar la suba en términos reales en el próximo trimestre. El costo de suplementación, que en general ha aumentado la cantidad dada en ración, sigue alto (basado en el costo del maíz). Se adelanta el secado de vacas de menor producción para buscar eficiencia de conversión. El valor de la vaquillona preñada sigue en un equivalente a los 5000 litros de leche, pero con plazos de pago largos. El hecho de que el Secretario de Comercio mencione que “están viendo con preocupación” el aumento de los lácteos, no ayuda a generar buenas expectativas. Aunque es un escenario complicado para tomar decisiones, se nota que los tambos muy chicos o de baja eficiencia empiezan a analizar si tiene sentido su continuidad. Esto ratificaría la tendencia a la concentración observada en los últimos años.